Suscripción institucional·Documento·2004·Español

Terapia ocupacional en Salud Mental: la ocupación como entidad, agente y medio de tratamiento

Pedro Moruno Miralles; Dulce María Romero Ayuso

Openalex

Resumen

Espero que me perdonen por tomarme la licencia de arrancar mi exposicion contandoles una pequena anecdota. No es mi proposito resultarles chistoso - quiza muchos de ustedes no le vean la gracia por ningun sitio; si acaso, todo lo contrario -, sino tratar de ejemplificar de la mejor forma posible, cosa que no siempre resulta facil, cierta realidad de nuestra profesion con la que seguimos topandonos a pesar del paso de los anos. Hace apenas unos meses, mi hijo, mi mujer y yo visitabamos a un familiar en una residencia de una de las marcas de servicios geriatricos mas renombradas actualmente. En la antesala del edificio, decorada como un hotel, detras de un mostrador nos atendio una amable senorita ataviada con la inevitable bata blanca, momento que Diego, mi hijo de tres anos, aprovecho para zafarse de la mano y nuestra vigilancia. Habia localizado una sala que le llamo poderosamente la atencion y, por supuesto, se dirigio velozmente a ella. Una vez dentro, inquieto, comenzo a manipular los familiares objetos que poblaban aquella espaciosa habitacion. Sobre la mesa un domino de animales, de una conocida firma de juguetes infantiles, casualmente igual al que hacia poco tiempo acababan de regalarle a el; un puzzle con imagenes de una de las ultimas peliculas de Disney; cuentas y cubos de plastico de vivos colores, azules, rojos, amarillos, verdes, y, una extrana esfera de rejilla metalica, a su vez repleta de otras pequenas esferas en las que se inscribian numeros, que giraba sobre si misma y expulsaba las bolas que contenia al apretar un boton. Excitado, nos senalaba en la pared las laminas para colorear que alli colgaban; entre otras cosas, en ellas se representaban mariposas, patitos, peces, flores, a Bamby y el Pato Donald y el rostro regordete de un bebe indio con plumita y todo. Reparo tambien en un rincon poblado de colchonetas, pelotas, aros, cuerdas y rodillos de colores. Imagino que Diego no salia de su asombro, sorprendido quiza por el hecho de que le hubiesemos llevado a un lugar tan divertido sin advertirselo antes, como es lo habitual. Quiza por ello necesito afirmar su descubrimiento; asi, dirigiendose a su madre le dijo: ?Mira mama, un colegio?. En ese momento, su comentario hizo que se me escapara una sonrisa ironica, una mueca amarga, apenas alzar el labio. Me recordo aquel cuento del nuevo traje del Emperador. Diego, que todavia no se deja enganar por las palabras - en este caso, porque no pudo leer los rotulos que aclaraban en distintas zonas de la sala: T.O.R., encima de los puzzles y del domino; Gerontogimnasia, cerca de los aros y las pelotas, y, sobre todo, encima del marco de la puerta de entrada un rotulo mayor que rezaba: TERAPIA OCUPACIONAL -; como iba diciendo, el nino, que aun no sabe leer, no pudo dejar de percibir en aquella habitacion la mas desnuda realidad; una especie de colegio. En ese momento comprendi mejor porque el familiar al que visitabamos se niega reiteradamente a acudir a terapia ocupacional, a pasar de mis recomendaciones, y prefiere charlar con los amigos en el jardin, tomar un cafe y, a veces, cuando se lo permite el mareo y el dolor, jugar una partida de domino, de ajedrez o acercarse al parque cercano a jugar a la petanca. Me temo que esta anecdota que les cuento no constituye un hecho aislado en el ejercicio de nuestra profesion. Es mas, me atreveria a aventurar, aunque sin datos concretos y basandome mas que nada en mi experiencia que como todas es limitada, que quiza sea mas regla que excepcion. Si esta suposicion fuese cierta - iy cuanto me gustaria equivocarme! - creo que cabe hacerse algunas preguntas: ?ustedes querrian acudir a un lugar asi cuando sean ancianos?, ?como se sentirian coloreando laminas de patitos, o lanzandose una enorme pelota de plastico de color rojo mientras repiten su nombre?, ?que puede significar verse a uno mismo realizando tales cosas?, ?y que ser visto por los demas mientras uno las realiza?, ?les aporta mas sentido un rotulo?, ?para que sirven, cual es su utilidad? Tambien podemos plantearnos otras preguntas, estas para avezados terapeutas, por ejemplo: ?que tipo de ocupacion se realiza alli?, ?cual es su sentido personal, cultural o social?, ?ensartar cuentas en alambres o apilar cubos de plastico tiene algun proposito o finalidad?, ?no seria mejor jugar al domino o al ajedrez, aunque fuese necesario simplificar este juego, que utilizar un domino infantil para recuperar no se sabe que capacidades que el paso del tiempo o la enfermedad tiende irrevocablemente a deteriorar?. Y aun mas: ?mejorar la memoria, la atencion o la coordinacion por poner algun ejemplo, implica necesariamente cuidar del sujeto, o si se quiere, dicho de otra forma, de la persona?, ?ocupar de cualquier forma es hacer terapia ocupacional? ?prescribir actividades que infantilizan podria resultar contraindicado para la salud?, ?hacer algo que resulte terapeutico implica necesariamente hacer terapia ocupacional? En definitiva, creo que a estas alturas aun no esta de mas seguir preguntandonos por lo que nosotros hacemos como terapeutas ocupacionales, cual es nuestro objeto de estudio, que perseguimos con nuestra intervencion; en resumen, ? que es eso que llamamos terapia ocupacional?

Cómo citar

Pedro Moruno Miralles, & Dulce María Romero Ayuso (2004). Terapia ocupacional en Salud Mental: la ocupación como entidad, agente y medio de tratamiento.