Salud mental como componente de la salud universal
Crossref
Resumen
La Organización Mundial de la Salud define a la salud como "un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades".La salud mental es, según esta definición, un componente fundamental de la salud.Una buena salud mental permite a las personas hacer frente al estrés normal de la vida, trabajar productivamente y realizar su potencial contribuyendo a sus comunidades.En la Región de las Américas, los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias están entre los principales contribuyentes a la morbilidad, la discapacidad, las lesiones y la mortalidad prematura, y aumentan el riesgo de presentar otros problemas de salud; en 2013 entre 18,7% y 24,2% de la población de la Región ha tenido una enfermedad mental (1).Aunque la salud mental es un componente esencial de la salud, existen brechas críticas de tratamiento (es decir, personas con enfermedad mental grave que no reciben tratamiento) que llegan hasta el 73,5% en los adultos y el 82,2% en los niños y adolescentes.En el 2014, la Organización Panamericana de la Salud y sus Estados Miembros adoptaron el Plan de acción sobre salud mental para guiar las intervenciones de salud mental a realizar en la Región de las Américas entre el 2015 y el 2020 (2).El Plan identifica cuatro líneas estratégicas: 1) Formular e implementar políticas, planes y leyes en el campo de la salud mental para lograr una gobernanza apropiada y eficaz; 2) Mejorar la capacidad de respuesta de los sistemas y servicios de salud mental, a fin de proporcionar una atención integral y de calidad en el ámbito comunitario; 3) Elaborar e implementar programas de promoción y prevención en el ámbito de los sistemas y servicios de salud mental, con particular atención al ciclo de vida; y 4) Fortalecer los sistemas de información, la evidencia científica y las investigaciones.La investigación es un componente básico para un adecuado proceso de elaboración de políticas, planificación y evaluación en materia de salud mental.La obtención de nuevos conocimientos a través de la investigación hace posible que toda política o decisión se base en datos contrastados y en prácticas óptimas.Por otro lado, la existencia de datos pertinentes y actualizados permite seguir de cerca las medidas aplicadas y determinar los servicios que pueden mejorarse.Actualmente la mayor parte de la investigación en salud mental discurre en países de altos ingresos y bajo el control de estos, un desequilibrio que es preciso corregir para que los países de ingresos bajos o medianos se doten de estrategias costo-efectivas y culturalmente apropiadas para atender a sus necesidades y prioridades en materia de salud mental.El presente número sobre salud mental de la Revista Panamericana de Salud Pública pretende dar a conocer algunas de las iniciativas de investigación en la Región, en sus diversos contextos y culturas.Los artículos de este número están relacionados con la implementación del Plan de acción sobre salud mental e incluyen investigación culturalmente validada en relación con la carga de morbilidad y la evaluación de los progresos realizados en las políticas y la organización de servicios en materia de salud mental.Ocho de ellos son artículos de investigación original; algunos hacen un análisis exhaustivo sobre el impacto de la gobernanza en el desarrollo de los modelos de atención en Chile y Ecuador.Otros artículos documentan los avances y obstáculos de la reforma psiquiátrica en Brasil, así como la descentralización de servicios en Jamaica y El Salvador.Se describe además el interesante proceso de implementación de los hogares protegidos en Perú y el uso de la consultoría en atención primaria como una herramienta para disminuir la
Cómo citar
Carissa F. Etienne (2018). Salud mental como componente de la salud universal. https://doi.org/10.26633/rpsp.2018.140